Un chico se acercó a ella, le costo reconocerlo. Se lo habian presentado al principio de la noche. Tenia el pelo negro y corto, los ojos oscuros. Era bastante guapo, y le habia parecido simpatico. Cuando llego hasta ella se saludaron con dos besos apresurados en la mejilla, cómo se hace en estos casos. Él la invito a salir fuera y Mandy acepto, no recordaba su nombre, pero tampoco se atrevia a preguntarselo.
· · ·
La temperatura fuera era calida y la brisa agradable. Mandy llevaba un rato observando la forma en la que las olas rompian en la orilla. El chico la miraba, en silencio. No era un silencio incomodo, más bien relajante. Aun no se habia atrevido a preguntarle su nombre, supuso que lo descubriria más adelante, se lo preguntaria a alguien. Habian hablado mucho, de sus vidas, sus pasados, sus planes para el futuro, que ninguno tenia demasiado claros. Él habia salido con muchísimas chicas, algo que hizo que Mandy se avergonzara. Por suerte él no le habia pregntado. Tal vez no le interesaba, o daba por hecho que su vida amorosa era completamente nula. La cuestion era que no pregunto, y Mandy lo agradecio.
Él habia puesto su mano sobre la de ella, y se acercaba lentamente. A Mandy se le aceleró el corazon cuando se dio cuenta de sus intenciones. Iba a besarla. En una milesima de segundo, miles de pensamientos cruzaron su mente. Pensamientos que se contradecian, como pequeñas batallas en su interior. Algunos de ellos mostraban emocion, por todo el tiempo que llevaba esperando aquel momento. Otros de preocupacion, ¿Que pensaria él? No tenia la más minima idea de lo que tenia que hacer, iba a pensar que era imbecil. Eran sensaciones normales para la situacion, pero de pronto otro completamente diferente invadio su mente, haciendole olvidar todo lo demás. ¿Por que él? Lo habia conocido esa noche, no lo conocia, ni siquiera le atraia. ¿De verdad queria que él fuera el primero? Ni siquiera sabia su nombre, al fin y al cabo. Penso que eso daba igual, que no podia ser para tanto, y que asi ya sabria que hacer para cuando estuviera con alguien que realmente le gustaba.
No le llevo mas de tres segundos analizar todo aquello. Pero para cuando se dio cuenta, los labios de él estaban a milimetros de los suyos. Esas últimas milesimas de segundo fueron las más largas de su vida, y justo en el momento en que sintio el aliento de aquel chico contra el suyo, un grito los sobresaltó y estropeó el que habia sido hasta entonces el momento más romantico de su vida.
- ¡Maaaaaaandy! - una oleada de ira sacudio el cuerpo de Mandy. Era Abby. ¿Por que ella? Odiaba enfadarse con ella, la hacia sentirse realmente mal, pero aquello no tenia perdon. Ya podia tener ua buena razon para aquello.
Se levantó sacudiendose el vestido y corrió hacia su amiga. A pesar de la oscuridad, no pudo evitar fijarse en que tenia las mejillas sonrosadas, y los labios totalmente negros. Ya habia vuelto a pasarse con el Vodka. Estaba a punto de decirle algo cuando alguien llego corriendo hacia ellas. Le costo recobrar el aliento, lo que hizo suponer a Mandy que se habia pegado un buen spring. Se puso recta y se hecho su larga melena castaña hacia atras, jadeante. Pobre Dani, siempre le tocaba cargar con todos los marrones. Era otra de sus mejores amigas, la tercera. Jamás se separaban, de no ser por el hecho de que Dani viajaba mucho. Era Italiana, y solia pasar mucho tiempo alli con su familia. Pero se juntaban las tres siempre que podian, eran como un pack.
- ¿Que ha pasado, Dani? - pregunto Mandy, aunque conocia perfectamente la respuesta.
Dani le mostro una botella de vodka casi vacia que sostenia en la mano.
- A palo seco. - fue lo unico que dijo - la he perdido de vista un rato y cuando he vuelto se la he arrancado de las manos, pero estaba casi vacia.
- ¡Joder Abby, ya sabes que no puedes beber! - le grito Mandy, con los ojos llorosos de rabia. Su amiga andaba sensiblel de salud, tenia una enfermedad rara que aun no habian conseguido identificar, y le habian ordenado cuidarse muchisimo para evitar cualquier problema. Y alli estaba ella, pasando de todo aquello, de su salud, de su vida, como si le importara una mierda. Y ellas con todo el marron. Otra vez.
Mandy miro el cielo, ya casi era de dia.
- Anda llevemosla a casa, al menos nos pilla cerca. - le dijo a Dani.
Esta asintió, y juntas emprendieron el camino a casa de Abby. Hicieron el trayecto en silencio. Cuando llegaron a su casa, le sacaron las llaves del bolso y subieron. Por suerte no habia nadie, la tumbaron en la cama, le escribieron una nota explicandole todo - ya que no esperaban que recordara nada - y salieron de alli. Se sentaron en una plaza que habia cerca.
- Mandy, ¿Estas bien? - Dani rompio el silencio de pronto.
- Sí, ¿Por que?
- Estas llorando. - Mandy se seco una lagrima, ni siquiera se habia dado cuenta - ¿Es por ese chico? Os vi cuando corria tras Abby.
- No, es más la rabia por lo de Abby, es que no se preocupa ni por ella misma, yo ya no se lo que hacer.
- Ya... Y te ha arruinado la noche, ¿No? Te lias por primera vez y te...
- No nos hemos liado, - le corto Mandy, sus palabras sonaban afiladas como un cuchillo - estabamos a punto cuando Abby ha gritado... Pero no ha pasado nada.
- Lo siento.
- Supongo que tampoco importa, si siquiera se como se llama.
Sorió con sinceridad, porque, a pesar de la rebia que sintio en un principio, no le importaba lo más minimo. Y como solia decir Dani, ya vendrian más.

Molaaaaa! (pero qe corte de royooo noo??) jajaja :D
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